El músculo de la investigación: una mirada a la dismorfia muscular en mujeres fisicoculturistas

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En el panorama académico actual, la producción científica suele medirse en índices bibliométricos o requisitos de titulación. Sin embargo, cuando la ciencia nace de la pasión genuina y la experiencia vivida, se transforma en un puente de empoderamiento comunitario.

Esta es la premisa que abandera a Jacqueline Reyes Cornejo —28 años—, egresada de la Licenciatura en Entrenamiento Deportivo en el Campus Ciudad Universitaria de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ).

A través de un estudio que aborda un área poco explorada, Jacqueline no solo logró publicar los resultados de su investigación en una revista científica arbitrada, sino que contribuyó a visibilizar un problema de salud y bienestar imperceptible en las tarimas de competencia: la prevalencia de la dismorfia muscular (DM) en mujeres atletas.

El trabajo de quien es una atleta fisicoculturista, madre de familia y trabajadora, trasciende del ámbito académico para colocarse como una guía de prevención y conciencia social.

«Para mí, la investigación no debe ser solo un requisito para graduarse. La ciencia enriquece la democracia y nos ayuda a distinguir los hechos de la desinformación. Saber que mi artículo puede servir como referencia para que otras mujeres identifiquen este problema a tiempo es lo más gratificante.»

— Jacqueline Reyes Cornejo

Lo que nació de la empatía y la experiencia propia

El interés de Jacqueline por la dismorfia muscular—un trastorno caracterizado por una preocupación extrema por el desarrollo muscular y la percepción alterada de la propia imagen física— no fue un ejercicio teórico distante.

Tras haber competido en dos ocasiones en la disciplina del fisicoculturismo y perteneciendo a una familia apasionada por el deporte —su padre y su hermano también son fisicoculturistas—, comprendió de primera mano las exigencias emocionales y físicas del entorno.

Al identificar que la inmensa mayoría de la evidencia científica global sobre dismorfia muscular se centraba en hombres, detectó “un vacío en el conocimiento con perspectiva de género”.

Su motivación fue clara: aportar luz sobre un área desatendida para ayudar a futuras competidoras a cuidar su salud integral.

El hallazgo principal de este estudio, publicado en la Revista Mexicana de Ciencias de la Cultura Física —Vol. 6, Núm. 12, 2026— de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH), reveló que, de 35 competidorasencuestadas, ocho de cada 10 atletas evaluadas presentaron niveles elevados de síntomas compatibles con dismorfia muscular, mientras que una proporción similar mostró dependencia al ejercicio.

Las preocupaciones relacionadas con las lesiones y la comprobación muscular estuvieron presentes en más de la mitad de los participantes, al igual que el reporte de un alto consumo de sustancias para mejorar el rendimiento.

De este modo, la insatisfacción con el propio físico, aunque menor, alcanzó a más de un tercio de las atletas.

IndicadorPorcentajeNúmero de atletas
Nivel elevado de síntomas compatibles con dismorfia muscular77.1 %27
Nivel bajo de síntomas compatibles con dismorfia muscular22.9 %8
Dependencia al ejercicio82.9 %29
Preocupación por lesiones y comprobación muscular54.3 %19
Alto consumo de sustancias para mejorar el rendimiento51.4 %18
Insatisfacción con el propio físico37.1 %13

Fuente: Reyes Cornejo, J., & Ugalde Delgado, R. D. (2026)

Jacqueline reconoce este alcance y proyecta la segunda fase de su trabajo: «Ahora que sabemos que el problema existe y que las cifras son altas, el siguiente paso es investigar el ‘por qué’. Queremos explorar los factores psicológicos y socioeconómicos que influyen en el desarrollo de este trastorno en las mujeres».

Lejos de desanimar, este dato representa un punto de partida fundamental para desarrollar diagnósticos oportunos y herramientas de acompañamiento psicológico temprana particularmente en un contexto fronterizo como el de Ciudad Juárez.

Las presiones estéticas en una zona fronteriza, permeadas por la cultura mediática estadounidense, la exposición en redes sociales y el acceso informal a suplementación y sustancias ergogénicas, exigen una mirada cualitativa más amplia.

Colaboración transdisciplinar: Alianzas que impulsan el talento

El camino de la investigación demostró el valor del trabajo en equipo y la apertura institucional. Al buscar asesoría académica, Jacqueline encontró el acompañamiento del doctor Raúl David Ugalde Delgado, docente e investigador, adscrito al Departamento de Humanidades de la UACJ. La suma de disciplinas —el entrenamiento deportivo y el análisis humanístico— enriqueció substancialmente la mirada del proyecto.

La investigación, también, contó con la colaboración activa de gimnasios locales como Gama Gym, demostrando la sólida vinculación que la universidad pública puede establecer con los sectores comunitarios y deportivos en la región


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