En diciembre de 2010, Oprah Winfrey invitó a Dominic y Connie Cascio y a tres de sus cinco hijos a su programa de entrevistas para hablar de Michael Jackson.
La estrella del pop y Dominic, gerente de un hotel de Manhattan donde Jackson se hospedaba con frecuencia, se habían hecho buenos amigos. Durante más de dos décadas, Jackson había comido en casa de los Cascio en Nueva Jersey, los había llevado a su rancho Neverland, los había llevado a giras por todo el mundo y había celebrado con ellos las fiestas.
Los Cascio se habían convertido, como decían a menudo, en la “segunda familia” de Jackson.
Así que un año y medio después de la muerte de Jackson, la familia se presentó para hablar largo y tendido con Oprah sobre su relación especial, y también para proteger a su amigo de las horribles acusaciones de abusos sexuales que lo habían perseguido durante mucho tiempo.
“¿Alguna vez hubo algo inapropiado entre ustedes y Michael Jackson?”, preguntó Winfrey en la entrevista a los hermanos Cascio, Eddie, Frank y Marie Nicole, quienes ya eran adultos.
Respondieron al unísono: “Nunca”. Cada uno negó con la cabeza.
Su amigo Michael, afirmó Eddie, “fue atacado”.
Más de 15 años después, los Cascio ahora aseguran que fue una mentira. Los cinco hijos de los Cascio dicen que fueron adoctrinados para proteger a Jackson y se convirtieron, como ellos dicen, en sus “soldados”, la primera línea de su defensa.
Ahora, cuatro de los cinco hermanos afirman en una demanda y en una entrevista con The New York Times que, de hecho, Jackson había agredido sexualmente a cada uno de ellos en repetidas ocasiones. (El quinto hermano contó al Times que había sufrido abusos, pero, por razones legales, sus abogados dicen que no puede unirse a la demanda de sus hermanos).
Algunos de los hermanos afirman que reconocieron a una edad temprana que el comportamiento de Jackson era incorrecto, pero que se sentían demasiado abrumados por su celebridad y sus muestras de afecto como para denunciarlo públicamente, o entre ellos. Otros dicen que no reconocieron que lo que les había ocurrido era abusivo hasta que vieron un documental de 2019 que contenía acusaciones de dos hombres que decían que Jackson había abusado de ellos.

Aldo, que ahora tiene 35 años, contó que un día, cuando tenía unos 7 años, estaba en la cama con Jackson, jugando con una Game Boy, cuando Jackson empezó a practicarle sexo oral. Dijo que los actos sexuales continuaron durante años y que, con el tiempo, se dio cuenta de que lo que sufría estaba mal. Pero dijo que estaba tan convencido de que nunca podría revelarlo que llegó a creer: “Solo voy a vivir para morir”.
