Chihuahua.— Mientras productores y transportistas bloquean carreteras en distintos puntos del país, el alcalde de Chihuahua, Marco Bonilla, salió a respaldar las manifestaciones del campo, calificándolas como una reacción de desesperación frente a la falta de atención del Gobierno Federal.
Bonilla advirtió que el sector agropecuario atraviesa uno de sus momentos más críticos, marcado por el incremento en los costos del diésel —que ya ronda los 30 pesos—, la insuficiencia en programas de acopio y un rezago administrativo que mantiene cerca de 25 mil trámites sin resolver.
Esa parálisis, señaló, está asfixiando la producción, al impedir que los agricultores accedan a tarifas eléctricas preferenciales y encarecer la extracción de agua, volviendo incosteable la actividad.
El alcalde fue claro: las exigencias del campo no son capricho, son supervivencia.
Entre las demandas, destacó la necesidad de mayor apoyo presupuestal, el regreso de esquemas de financiamiento desaparecidos y condiciones de seguridad en carreteras, ante el constante golpe de la delincuencia contra transportistas.
El posicionamiento se da en medio de un escenario nacional donde el campo mexicano enfrenta presiones por el alza de insumos, inseguridad y falta de certidumbre, factores que han detonado movilizaciones en distintas entidades del país.
