Loera se va, se va y NO se ha idoMisoginia y ego, sus grandes yierros

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Por: Ever Segundo


Juan Carlos Loera de la Rosa, aunque a muchos les cueste más trabajo, actual delegado estatal de los programas de la secretaría del Bienestar, se ha convertido en uno de los personajes menos agraciados de la 4T en la entidad.

En días pasados, varios medios de comunicación por medio de columnas e incluso algunos se atrevieron a publicarlo como nota, es decir tomaron como hecho, el rumor muy fuerte de que Loera sería destituido de su cargo, quedando así a la deriva dentro del servicio público.

Sin embargo, a pesar de que los días transcurren, el hijo incomodo de morena sigue operando de forma ordinaria el puesto que el mismísimo jefazo López Obrador le obsequio en 2020, cuando renuncio a la diputación en San Lázaro, para administrar los programas de beneficio social en el estado grande.

Pero… ¿¿porque se dice que Loera de la Rosa, es uno de los personajes más impresentables del movimiento de regeneración nacional?? Pues entre otros muchos, es el detallito (que se habla entre pasillos) de que su misoginia lo ha llevado a perder los estribos en más de dos ocasiones ante compañeras de su mismo órgano político, pasando desde desplantes de mala educación, groserías machistas y llegando en ocasiones hasta agredir físicamente.

El caso más especulado es el de la agresión donde cuentan que incluso, el juarense Juan Carlos, ahorco a la mismísima Secretaria del Bienestar a nivel nacional, Ariadna Montiel, con quien sostuvo una relación más que laboral.

De igual forma se ha hecho entrever por otras mujeres cercanas al “Caprichitos de la Rosa” que han sido victimadas, mismas que por razones de temor al cargo de poder que ostenta, se han rehusado a proceder de manera legal en contra del funcionario federal.

Lo que sí es una realidad es que los días de Juan Carlos Loera de la Rosa, están contados al frente de la secretaria del bienestar en chihuahua, y en estas semanas se ha agarrado hasta con los “dientes” (chiste local) para que su salida sea lo más decorosa posible ya que el ego que tiene es más grande que el mismísimo cerro bola y más que perder el cargo le importa no quedar como un apestado.

Veremos qué es lo que ocurre en las próximas semanas, pero de que es uno de los menos candidatiables para la alcaldía de Juárez, sin duda alguna lo es, ya que nadie quiere aparecer en fotografías con él, ni los altos mandos de la izquierda mexicana, ni la militancia de a pie, no vaya a ser que “les pegue” (otro chistin) la peste de la que ya hasta acá huele que es el fin de su carrera política.


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