El extraño suceso fue en Hokkaido, Japón, cuando una fotógrafa identificada como Colette se encontró con un ciervo sica que tenía atorado en sus cuernos la cabeza decapitada y en descomposición de otro venado.
Se observa al ciervo caminando tranquilamente sobre la nieve, con la cabeza de lo que se cree que fue un rival durante la temporada de apareamiento, y parecía que el peso extra no representó un problema para su movilidad. 👇🏼🕵️
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