Obligan al alcalde Cruz bajar decenas de espectaculares que tenía en toda la ciudad

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La reciente polémica en torno a los espectaculares con la imagen del alcalde de Cruz Pérez Cuéllar vuelve a poner sobre la mesa una práctica recurrente en la política mexicana: la promoción anticipada disfrazada de contenidos informativos o entrevistas. Aunque el propio edil de Ciudad Juárez aseguró que solicitará el retiro de la publicidad y que no fue una estrategia impulsada directamente por él, el episodio deja varias interrogantes sobre la transparencia y la responsabilidad política en el camino hacia la gubernatura de Chihuahua en 2027.

En su declaración, Pérez Cuéllar sostiene que la colocación de los espectaculares obedeció a una promoción realizada por el medio que le hizo una entrevista y que, al conocer la situación, pidió que fueran retirados. Sin embargo, esta explicación resulta poco convincente para muchos observadores. En primer lugar, porque la publicidad en espectaculares es costosa y requiere una planeación estratégica; difícilmente un medio de comunicación con recursos limitados asumiría por sí solo una campaña de este tipo sin algún interés político o respaldo económico detrás.

El propio contexto refuerza la sospecha. A medida que se acercan los procesos internos dentro de Morena para definir perfiles rumbo a la elección estatal, diversos actores comienzan a posicionar su imagen pública. En este escenario, los espectaculares funcionan como una herramienta clásica de posicionamiento anticipado que, aunque formalmente no se presente como propaganda electoral, cumple el mismo objetivo: instalar el nombre y el rostro del aspirante en la mente del electorado.

La reacción del alcalde pedir que se retiren los anuncios puede interpretarse como una medida de control de daños ante la crítica pública y la posible intervención de las autoridades electorales. También refleja que dentro de Morena existe una presión creciente para establecer reglas claras que eviten campañas adelantadas que puedan generar conflictos internos o sanciones legales.

No obstante, el problema de fondo va más allá de este caso específico. La utilización de “entrevistas promocionales”, revistas o portadas para justificar la aparición masiva de espectaculares se ha convertido en un mecanismo recurrente para eludir la regulación electoral. Bajo esta lógica, la promoción política se disfraza de ejercicio periodístico, diluyendo la frontera entre información y propaganda.

En consecuencia, el episodio evidencia la necesidad de mayor vigilancia y reglas más claras sobre la promoción personalizada de servidores públicos. Si bien Pérez Cuéllar afirma que no quiere generar afectaciones y que respetará las disposiciones internas de su partido, el hecho de que su imagen haya aparecido en anuncios de alto costo abre un debate legítimo sobre quién financia realmente este tipo de campañas y con qué objetivos.

En política, la percepción pública es tan importante como los hechos. Por ello, más allá de retirar los espectaculares, el reto para el alcalde será demostrar con claridad que su posicionamiento rumbo a 2027 no depende de estrategias encubiertas de promoción, sino de resultados verificables en su gestión al frente del gobierno municipal.

Finalmente después de sus declaraciones las empresas contratadas para difundir la imagen del alcalde juarense han iniciado con el retiro de la propaganda con la imagen de Cruz Pérez Cuellar.


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