En un encuentro con liderazgos históricos del panismo juarense y referentes sociales de la frontera, el alcalde de Chihuahua Capital, Marco Bonilla, lanzó un mensaje directo: Juárez no está destinado al rezago, está esperando liderazgo.
Frente a fundadores de instituciones, académicos y activistas, Bonilla habló sin rodeos sobre el momento que vive la ciudad y la urgencia de recuperar orden, confianza y rumbo.
“Juárez tiene talento, tiene historia y tiene carácter. Lo que necesita es dirección clara y trabajo bien hecho”, sostuvo.

El edil compartió la experiencia de Chihuahua Capital en planeación urbana, fortalecimiento institucional y combate firme a la violencia, destacando que los resultados no son casualidad: son producto de método, disciplina y decisiones firmes.
Subrayó que las ciudades no cambian con discursos, sino con estructura. Con instituciones técnicas sólidas que trasciendan coyunturas políticas y permitan crecimiento con estabilidad.

El mensaje central fue claro:
La división debilita. La unidad construye.
Para Bonilla, el futuro de Juárez no depende de circunstancias externas, sino de la capacidad de sus liderazgos para trabajar en equipo y recuperar la confianza ciudadana.
Porque Juárez —dijo— merece orden, honestidad y gobiernos que respondan.
Y eso solo se logra con resultados.
