Más de 250 mil perros en las calles; jaurías al sur sur oriente representa peligro para familias

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CIUDAD JUÁREZ, CHIH. — La frontera más importante de México enfrenta una crisis silenciosa que se desborda por sus calles: la sobrepoblación de perros callejeros. Estimaciones de asociaciones civiles y rescatistas sugieren que existen cientos de miles de canes en situación de abandono recorriendo las arterias de la ciudad, un fenómeno que ha superado por completo la capacidad operativa y al parecer, el interés de la administración de Cruz Pérez Cuéllar.

​Un mapa de abandono y riesgo sanitario

​Lo que antes era un problema exclusivo de las zonas periféricas se ha extendido a prácticamente todos los distritos de Juárez. Las jaurías no solo representan un riesgo de agresiones físicas, sino que son el principal vector de la rickettsiosis, una enfermedad potencialmente mortal transmitida por la garrapata que ha mantenido a Chihuahua en los primeros lugares de mortalidad a nivel nacional.

​La falta de control es evidente en diversos puntos críticos:

  • Colonias del Poniente y Suroriente: En zonas como Anapra, Riberas del Bravo y Parajes de Oriente, los perros deambulan en busca de comida entre basureros clandestinos, agravando la insalubridad.
  • Casos específicos de omisión: Un ejemplo claro de esta desatención es la colonia Cerrada del Parque 5, donde los vecinos han denunciado la presencia de decenas de perros que han tomado los espacios públicos, sin que hasta el momento las autoridades de Ecología o el RAMM hayan atendido los reportes ciudadanos.

​La parálisis del Centro de Rescate y Adopción (RAMM)

​A pesar de contar con un presupuesto asignado para el bienestar animal, el municipio ha sido señalado por la falta de campañas de esterilización masiva y gratuita, que es la única solución real a largo plazo. Mientras los centros de control animal se encuentran saturados, la respuesta oficial suele ser el silencio o la burocracia, dejando a los juarenses a cargo de una responsabilidad que le corresponde al Estado.

​”No se trata solo de los perros, se trata de la salud de nuestros hijos. La rickettsia es real y el municipio parece esperar a que haya una tragedia mayor para actuar”, señala un activista local.

​Una ciudad desprotegida

​La desconexión entre el discurso oficial de “transformación” y la realidad de las calles es profunda. Mientras la imagen urbana se deteriora entre baches y basura, la fauna callejera se multiplica exponencialmente, convirtiendo a Ciudad Juárez en un escenario de vulnerabilidad para peatones y un ejemplo de crueldad animal por omisión gubernamental


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