CIUDAD JUÁREZ, CHIH. — Lo que para el gobierno de Cruz Pérez Cuéllar son cifras de “presupuestos históricos”, para los juarenses es un campo de batalla diario. Ciudad Juárez se ha consolidado como la “capital del bache”, una crisis que ha dejado de ser un problema de vialidad para convertirse en un símbolo del abandono gubernamental que mantiene a la ciudadanía desprotegida y con el patrimonio en riesgo.
Un Vía Crucis de Neumáticos y Suspensión
Se estima que existen miles de baches reportes ciudadanos y de la oposición señalan que la cifra podría superar los 25 mil hoyancos distribuidos en arterias principales y colonias periféricas. A pesar de los constantes anuncios de “programas intensivos de bacheo”, la realidad en las calles cuenta una historia distinta:
- Avenidas principales destrozadas: Vialidades como el Eje Vial Juan Gabriel, el Bulevar Óscar Flores, Las Torres y calles de Cerradas del Parque presentan cráteres que obligan a los conductores a maniobras peligrosas.
- Zonas en el olvido: Colonias como Almeras y el surponiente denuncian que las rutas de transporte y servicios de plataforma ya no quieren entrar debido al pésimo estado del pavimento.
La Guerra de Narrativas: ¿Incapacidad o Desinterés?
Mientras los ciudadanos sufren las consecuencias económicas de reparar suspensiones y neumáticos, el alcalde Cruz Pérez Cuéllar ha entrado en un intercambio de acusaciones con el Gobierno del Estado. Tras el reciente incidente donde la gobernadora Maru Campos cayó en un bache durante su gira por la frontera, el edil reviró cuestionando las inversiones estatales en proyectos como la Torre Centinela, en lugar de asumir la responsabilidad directa que tiene el municipio sobre el mantenimiento vial.
”El mantenimiento de las calles y los baches es atribución directa y exclusiva del Gobierno Municipal. No se puede desviar el debate cuando se han administrado más de 40 mil millones de pesos en los últimos años”, señalan legisladores de oposición.
Ciudadanía Desamparada
La falta de una planeación efectiva ha dejado a los juarenses en la vulnerabilidad total. Durante las lluvias, estos baches se convierten en trampas invisibles que no solo causan daños materiales, sino que han provocado accidentes con pérdidas humanas y vehículos varados en inundaciones que el sistema de drenaje pluvial —también deficiente— no logra mitigar.
Mientras la administración municipal se concentra en giras y promoción personal en otros puntos del estado, las calles de Juárez siguen gritando por una intervención que no sea solo “un parche de 10 minutos”.
