Stellantis suspende producción en planta en México y despide a 900 trabajadores en Estados Unidos

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A su vez despedirá a 900 trabajadores en sus plantas en Estados Unidos, esto luego de que ayer el presidente Donald Trump impusiera aranceles globales con una base mínima del 10 por ciento. 

Las plantas que serán afectadas por los despidos son Warren Stamping, Sterling Stamping en Michigan e Indiana Transmission, Kokomo Transmission y Kokomo Casting en Indiana. 

La televisora ABC News reportó que Stellantis lo hace mientras analiza los efectos al mediano y largo plazo de los aranceles. Fue a medianoche del miércoles cuando entraron en vigor estas sanciones al sector automotriz en el extranjero. 

Es por ello que con el anuncio del despido vino también el de la suspensión de labores en Windsor (Canadá) y Toluca (Edomex).

¿Por qué los aranceles son tan desafiantes para la industria automotriz?

A medida que las compañías automotrices se expandían globalmente, crearon complicadas y eficientes cadenas de suministro que se extendían por varios países. En América del Norte, por ejemplo, México proporciona mano de obra a bajo costo y fabrica vehículos más pequeños y menos costosos, mientras que Canadá y Estados Unidos proporcionan mano de obra más calificada y conocimientos tecnológicos.

Los aranceles de Trump tienen como objetivo traer de vuelta la fabricación de automóviles a Estados Unidos. Pero no será fácil.

Redirigir el abastecimiento de miles de autopartes que se importan a Estados Unidos y sacar de otros países las operaciones de ensamblaje podría tomar años.

“Esto se suma a la incertidumbre que enfrentan todos los fabricantes de automóviles, ya que la cadena de suministro de la industria es inherentemente global y se ha optimizado en torno al movimiento de componentes a través de fronteras nacionales donde en el pasado han existido acuerdos de libre comercio”, dijo John Paul MacDuffie, profesor de administración en la Universidad de Pensilvania.

Sam Fiorani, analista de AutoForecast Solutions, asegura que, si bien los fabricantes europeos de vehículos de lujo y sus compradores pueden permitirse algunos ajustes de precios, “son las compañías como Toyota, Mazda y Subaru, que importan grandes porcentajes de sus flotas, las que se verán sumamente golpeadas”.

“Imponer aranceles a las autopartes fabricadas en México y Canadá que no se obtienen de Estados Unidos perjudicará las ganancias de General Motors, Stellantis y Ford en los próximos trimestres, costándoles miles de millones”, agregó.

Los aranceles de Trump, que insiste son permanentes, obligarán a las compañías a tomar decisiones difíciles.

“Tendrá el efecto de obligar a las compañías a aumentar el contenido estadounidense” si quieren evitar los impuestos de importación, dijo Richard Mojica, abogado comercial en Miller & Chevalier.

Y aunque Vanessa Miller, presidenta del equipo automotriz en el bufete de abogados Foley & Lardner, reconoce que algunas compañías podrán reubicar sus operaciones hacia Estados Unidos, otras están demasiado vinculadas a fábricas en México o en algún otro lugar como para realizar cualquier cambio en el futuro cercano.

Las compañías automotrices podrían verse obligadas a dejar de fabricar algunos vehículos porque no serán rentables a causa de los aranceles. Los impuestos sobre las importaciones afectan “a todos de una manera que los hace replantearse todo”, dijo Ivan Drury del sitio web automotriz Edmunds. “Esto durará al menos tres o cuatro años. No estamos viendo algo que puedas simplemente se pueda aguantar”.


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